littlehunches:

The ensō is one of the more sacred symbols of Zen Buddhism. It’s a single stroke of paint on paper, and is full of representations: individuality, the state of mind of the artist, the idea of “perfection,” fullness, simplicity, spontaneity, circularity of existence, openness (and, in turn, its opposite), absence, grace — in a way, the drawing of ensō is said to reveal the depths of its creator’s enlightenment. Another way to look at ensō would be as the physical representation of wabi-sabi (the ability to see beauty in all that is imperfect, incomplete, and impermanent).
An easy, tempting way to consider ensō would be to immediately notice all it lacks: the gaps in paint, the irregular circle, the early fading, the unevenness — indeed, these “flaws” we notice in ourselves or our performance seem to always draw our most vehement criticism. Another way to consider ensō would be to notice our reaction to it. Not to the drawing itself, but to the immediate urge to find fault in it.
And if you saw the ensō of someone you loved — your husband, your child, your mother — what words would you use? Misaligned, misshapen, ugly, too thick, a little rushed? Or beautiful, perfect, “just so you,” wouldn’t-change-a-thing…
I ask because the answer is obvious, and the point is quite simple: we carry around toxic words and poisonous phrases that we wouldn’t dare unleash on anyone but ourselves. But they don’t have to be there, nor should they be there.
Draw your ensō and smile at its beauty.



Wabi-sabi es un concepto de estética japonesa que propone que la belleza es imperfecta, incompleta y no es permanente. Es derivado de la enseñanza budista de las tres marcas de la existencia que son sufrimiento, vacío y no permanencia. Wabi-sabi evoca sentimientos de desolación y soledad, ambas características positivas en el budismo mahayano pues representan la liberación de lo material y la trascendencia de la vida más simple. Wabi-sabi puede ser resumido en la frase nada perdura, nada está terminado y nada es perfecto.
Desde un punto de vista de diseño e ingeniería la palabra wabi puede ser interpretada como la cualidad imperfecta de un objeto debido a limitaciones, o cambios, en el diseño y la construcción. Mientras Sabi es una confiabilidad imperfecta y la limitada mortalidad de cualquier objeto. Ambas palabras son difíciles de traducir ya que wabi puede referirse a la soledad de vivir en la naturaleza o al aislamiento social, a la vez que puede referirse a la simplicidad de lo rústico. Sabi puede significar frescura, inclinado o marchito, o referirse a la serenidad que llega con los años ante el desgaste.
Quienes aprenden acerca el wabi-sabi deben ejercitarse a encontrarle lo interesante y hermoso a los objetos más básicos y naturales. Cuenta la leyenda que un hombre llamado Rikyu, para lograr generar belleza, ordenó un jardín en ruinas hasta que estuvo inmaculado y, entonces, sacudió un árbol, esparciendo sus hojas en el suelo, afirmando que aquello era la verdadera belleza.

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The ensō is one of the more sacred symbols of Zen Buddhism. It’s a single stroke of paint on paper, and is full of representations: individuality, the state of mind of the artist, the idea of “perfection,” fullness, simplicity, spontaneity, circularity of existence, openness (and, in turn, its opposite), absence, grace — in a way, the drawing of ensō is said to reveal the depths of its creator’s enlightenment. Another way to look at ensō would be as the physical representation of wabi-sabi (the ability to see beauty in all that is imperfect, incomplete, and impermanent).

An easy, tempting way to consider ensō would be to immediately notice all it lacks: the gaps in paint, the irregular circle, the early fading, the unevenness — indeed, these “flaws” we notice in ourselves or our performance seem to always draw our most vehement criticism. Another way to consider ensō would be to notice our reaction to it. Not to the drawing itself, but to the immediate urge to find fault in it.

And if you saw the ensō of someone you loved — your husband, your child, your mother — what words would you use? Misaligned, misshapen, ugly, too thick, a little rushed? Or beautiful, perfect, “just so you,” wouldn’t-change-a-thing…

I ask because the answer is obvious, and the point is quite simple: we carry around toxic words and poisonous phrases that we wouldn’t dare unleash on anyone but ourselves. But they don’t have to be there, nor should they be there.

Draw your ensō and smile at its beauty.

Wabi-sabi es un concepto de estética japonesa que propone que la belleza es imperfecta, incompleta y no es permanente. Es derivado de la enseñanza budista de las tres marcas de la existencia que son sufrimiento, vacío y no permanencia. Wabi-sabi evoca sentimientos de desolación y soledad, ambas características positivas en el budismo mahayano pues representan la liberación de lo material y la trascendencia de la vida más simple. Wabi-sabi puede ser resumido en la frase nada perdura, nada está terminado y nada es perfecto.

Desde un punto de vista de diseño e ingeniería la palabra wabi puede ser interpretada como la cualidad imperfecta de un objeto debido a limitaciones, o cambios, en el diseño y la construcción. Mientras Sabi es una confiabilidad imperfecta y la limitada mortalidad de cualquier objeto. Ambas palabras son difíciles de traducir ya que wabi puede referirse a la soledad de vivir en la naturaleza o al aislamiento social, a la vez que puede referirse a la simplicidad de lo rústico. Sabi puede significar frescura, inclinado o marchito, o referirse a la serenidad que llega con los años ante el desgaste.

Quienes aprenden acerca el wabi-sabi deben ejercitarse a encontrarle lo interesante y hermoso a los objetos más básicos y naturales. Cuenta la leyenda que un hombre llamado Rikyu, para lograr generar belleza, ordenó un jardín en ruinas hasta que estuvo inmaculado y, entonces, sacudió un árbol, esparciendo sus hojas en el suelo, afirmando que aquello era la verdadera belleza.

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